Cracovia ( Polonia)
Cracovia ( Polonia)

La ciudad polaca que me achuchó

Estefanía
Estefanía Cracovia

Llegas a Polonia con la idea de un posible rechazo, te vas con la sensación de una idea preconcebida sobre una ciudad que aún a expensas de todas las invasiones que ha tenido, te acoge con los brazos abiertos.

Nos planteamos un planning en el cual conocer las dos principales ciudades polacas, la moderna Varsovia, como la actual capital, y la más rústica e histórica Cracovia, antigua capital del reino y con un sinfín de esquinas donde aprender un poquito de su pasado como ciudad. Nos desplazamos para coger nuestro avión hasta Santander, ya que como buenos gallegos nos encontramos aislados aéreamente de cualquier localización mundial interesante...y allí, comenzamos nuestra aventura.

Plaza Varsovia

Volamos hasta la cosmopolita ciudad de Varsovia, pero no nos quisimos encontrar con ella de primeras y rápidamente cogimos el tren hasta Cracovia. Las comunicaciones ferroviarias en el país son excelentes, y además te ofrecen una bebida caliente para superar los vientos gélidos que se te presentan.

Cracovia nos acogió con los brazos abiertos al llegar, nos dirigimos por una amena caminata desde la estación de trenes principal hasta el apartamento que habíamos reservado, en una zona a unos 20 minutos caminando de la plaza principal y calles más céntricas, sin embargo, pudimos recorrerlas todas ellas con nuestras maletas a hombros hasta llegar al alojamiento. Entre el bullicio, te encuentras entre las preciosas Florianska, y Grodzka, para adentrarte en el Stare Miasto o casco histórico...recorres estas calles, entre edificios antiguos, turistas, tiendas....y cuando llegas a la plaza Rynek Glowny, donde puedes encontrar la Lonja de los Paños, donde se realizaban el intercambio de mercancias en el pasado, y donde ahora te deleitan con millones de tiendas de ámbar, esa piedra preciosa que viajaba hasta Cracovia viniendo desde tierras norteñas y pasando por Poznan...allí, te sientes un polaco más por una parte, y otro invasor por otra, te impregnas de la cultura y a su vez traes un pedacito de la tuya.


Cracovia fue sin duda punto neurálgico de muchas invasiones, desde los alemanes a los rusos, y pasando por muchos períodos de penuria y dificultades que puedes percibir en esa cultura de arraigo y defensa de lo suyo que tienen los cracovianos; sin embargo, no tienen miedo de enseñarte, que aún a pesar de todo, acogen al visitante con brazos abiertos, como emergedor de su economía, como un colaborador que quiere conocer la historia para no cometer los mismos errores del pasado. Su muralla, sus calles, su gente, sus monumentos honradores de aquellos que se vieron obligados a ir a los campos de concentración, su idea de lucha, todo..., todo hace que se te remuevan las entrañas, que por un momento te sientas un luchador más de cada una de sus batallas...sin duda, una cura de humildad de la sociedad, de la necesidad de apoyo entre nosotros.

Plaza principal

Por todo ello, Cracovia fue la ciudad que me achuchó, el hablar con sus locales me hizo volver a su pasado, a un pasado del que al final todos formamos parte...me achuchó hasta hacerme sentir afortunada, de lo que tenemos, de cada granito de historia que nos cuentan, de cada lágrima y esfuerzo que han hecho nuestros antepasados, sus antepasados...y te sientes, en cada rincón, como uno más de esa batalla..el claro ejemplo, de que los viajes te cambian y te enseñan, pero para bien. 

Dragón de Wawel

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