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Parque Warner de Madrid: Un parque de atracciones al alcance de muchos

Creía que cuando me hiciera mayor (aunque sigo siendo una jovenzuela) dejaría de tener ese interés irracional que tenemos por visitar parques de atracciones, pero no, aun siendo una miedosa redomada, sigo teniendo ocasionalmente esa necesidad de ir y subirme en una de esas atracciones que por un momento me hacen temer por mi existencia, aunque evidentemente sean efecto de mi adrenalina descontrolada y mi miedo acérrimo a las alturas, no puedo evitar esos sentimientos encontrados de ganas de ir y escapar.

La primera vez que fui, acababa de abrir, yo tenía 11 años y mi miedo a las alturas estaba más acrecentado de lo que está hoy en día. No disfruté de las atracciones, para que mentir, pero lo bueno que tiene este parque es que tiene espectáculos de Warner a diferentes horas, desde el Teatro Chino hasta Loca academia de Policía, pasando por un espectáculo de Batman lleno de tensión y emoción.

Pero los años fueron pasando, uno se va atreviendo a más cosas en la vida, eso que llaman salir de la zona de confort, y sin duda creo que todos los que podamos deberíamos permitirnos de vez en cuando un chute de emoción controlada, de volver a la infancia y corretear cual niño por un parque de atracciones como éste.

Todos somos conscientes de la adrenalina que aparece en nuestro cuerpo cuando te subes en el Río Bravo, y como no, la cara de susto que se nos pone a todos al ver darse la vuelta a esa barcaza, pensando que la caída va a ser de espaldas...evidentemente, no os voy a desvelar si realmente es así.

No obstante, para los que somos recelosos de las alturas, podemos disfrutar de una experiencia de inmersión en realidad virtual con un head mounted display de gafas que te ponen en la atracción de Batman, y sentir, sin sufrir con la subida, la sensación de estómago del revés de cada uno de sus looping, que rara vez dejan tu cuerpo de vuelta en el sitio...aunque si bien es dicho, dista de la locura de estímulos que produce esa sensación de vacío que se experimenta en cada bajada de una atracción.

Y sigues recorriendo el parque...porque es un día de verano y hace un calor atroz. Llegas al Oso Yogui, que dista de ser una atracción para adultos, y donde probablemente, los adultos cojamos la locura que añoramos de nuestra infancia y nos adentramos en el jolgorio del agua chorreando por nuestras ropas, picados con el niño que no para de dispararnos con su pistola de agua, padres que te atizan con sus chorros desde fuera de la atracción, y ¡oh no! ¡TU PISTOLA NO FUNCIONA! Y te echas a reir, todos los chorros caen encima de ti, resfrescándote, y a su vez, recordándote que lo importante es eso, la risa de ese momento donde parece que tienes 5 años en vez de 30.

Pero no escapas de eso cuando vas a los Rápidos de Acme, y te mezclas en ese corrillo de niños, esperando esa cola infernal que realmente merece la pena, ¿por qué? Porque es diversión sin fronteras, es risa de lo ajeno y lo propio, es ver la sonrisa de un niño que disfruta con el agua que te acaba de empapar para luego bañarlo a él,es sinónimo de entretenimiento.

Pero no todo es agua...a veces también es miedo, pero miedo del bueno, del que activa los sentidos entre la disyuntiva de felicidad y temer que la caída, y que deja al cuerpo en una sensación de embriaguez entusiasta cuando te montas en Lex Luthor, ¿por qué? Porque puedes tener suerte de que toque una persona tranquila y apacible que ponga la modalidad suave de la atracción, y aún así, tendrás pánico cuando te veas boca abajo dirigiéndote hacia el asfalto...pero también puedes tener alguien que enturbie tus órganos en el máximo de la máquina, dándote vueltas sin igual, y aún así, querrás repetir.

Es esa la emoción de montar, en esas, en el resto, el sentir como todo se remueve por dentro, en un entorno de seguridad siempre, y aún así ser lo suficientemente atrevido para querer volver a montar, sentir ese palpitar de tu corazón, la aceleración, el bombeo, incluso a veces el aturdimiento de no saber en qué posición está tu cabeza, porque al mismo tiempo supone una liberación para tus sentidos, para tus músculos, para tu cabeza. Ese momento donde sales de una atracción, y a la vez, te vuelves loco al entrar en la tienda del Pato Lucas deseando comprar mitad de lo que hay en ella...reírse con las caras que ponemos cuando nos fotografían en las atracciones, o con lo rojo que se ha puesto tu acompañante al salir disparado en la lanzadera, es sencillamente, la clara descripción del verbo DISFRUTAR.

Las ventajas del Parque Warner de Madrid son amplias, inicialmente ya su proximidad a Madrid, ya que si bien se encuentra a unos km de la capital, existen múltiples formas de transporte al mismo desde Pinto (dónde podremos llegar fácilmente en transporte público) y con bastante frecuencia horaria, eso sí, las colas a veces son infernales. Posteriormente, cuando llegamos allí, encontramos múltiples taquillas, también podéis acceder al Parking (cubierto y descubierto) si habéis decidido hacer vuestra andanza en coche.

Muchos no lo saben, pero podéis acudir con vuestra tarjeta del paro (en caso de que uno de los miembros de la unidad familiar sea parado), y se os ofrecerá un descuento del 50% en 3 miembros asociados a esa unidad familiar.

Pasemos del proceso de entrar a cualquier parque...entras allí y un sinfín de atracciones te están esperando. Podemos encontrarlas catalogadas por franjas de edad y temática, se tiene una parte destinada a los más pequeños como en casi todos los parques, y podréis ir descubriendo más partes con sus diferentes temas: Batman, Superman, Tom y Jerry, Lejano Oeste, etc. El ambiente de cada una de ellas está bien caracterizado, y según la época del año, podréis encontrar decoración especial como en Halloween, Navidad o Carnavales. El personal disfrazado supone un añadido extra donde involucrarse, haciéndose una foto con ellos puedes sentirte como una persona de dibujos animados más.

Lo bueno del Parque Warner es que durante el verano tenemos próximo al mismo otra modalidad de parque acuático, la entrada se paga aparte pero podéis acceder de un parque a otro si compráis la entrada para ambos, y teniendo en cuenta las elevadas temperaturas madrileñas en verano, no es tan mala idea. Además de eso, tenéis hoteles cerca que tienen consenso con la compañía, no es tan infrecuente encontrar pack que incluyen hotel+entradas al parque, y que muchas veces resultan más cómodos si acudimos al mismo en familia.

Y ahora pasemos a mi opinión personal, porque al final todos os estaréis preguntando si realmente merece la pena gastar los 45€ de entrada al parque, pero sí merece la pena. Quizás el Parque Warner no es uno de los más emocionantes, si tuviera que elegir, las atracciones de PortAventura por ejemplo, son bastante más adrenalínicas, sin embargo, es un parque que yo considero para todos los públicos, ya que tenemos una amplia versatilidad de atracciones, tenemos espectáculos, la mayoría de atracciones para pequeños están para que los padres puedan acceder a ellas, pero también consta de algunas más cañeras para adultos, todas ellas intercaladas por el parque debido a cada temática.

El precio en comparación a otros parques es relativamente asequible, aunque si coméis allí la factura puede subir un poco, pero la oferta de restauración también es amplia. Y además de todo ello, consta de accesibilidad, aunque se encuentra en San Martín de La Vega, es fácil acceder desde Madrid por autovía o en transporte público, y eso hace que sea fácil trasladarse hasta allí.

Por ello, soy consciente de que muchas veces los adultos queremos conocer millones de sitios que nos muestren cultura, o incluso que lo último que queremos es meternos en un parque de atracciones atestado de gente si podemos elegir ir a un resort con todo incluido...sin embargo, creo que la opción del Parque Warner nos da un poco de todo eso, tenemos la proximidad de Madrid para la parte más cultural y ociosa, visitando desde el Prado al Reina Sofía, al museo de Arqueología, paseando por el Retiro o yendo a ver algún espectáculo en alguno de los sendos teatros madrileños, pero a su vez también disponemos de la posibilidad de ofrecerle a los niños (y no tan niños) un poco de adrenalina en vena en hoteles de todo incluido, dejándonos llevar por ese niño que todos llevamos dentro.

Quiero animaros a que vayáis, riais, os asustéis, y sobre todo, os agotéis de toda la adrenalina que vais a tener...porque sin duda, todos hemos sido niños en algún momento, y debemos recordarlo de vez en cuando.

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